Hugo de 10 años, socio 3615, es sordo usuario de implante coclear y cuenta con una gran pasión: el mundo de las motos. Desde hace un año y medio está aprendiendo a pilotar en la Escuela de Motociclismo Adán Racing, donde tanto sus compañeros como monitores le felicitan por su afán de superación. Es por eso que su madre nos ha querido contar su historia, desde que le diagnosticaron Síndrome de Mondini, para demostrar que alentando a un niño, éste puede conseguir lo que se proponga.
Mi nombre es Ana y soy la madre de Hugo, un niño de diez años usuario de implante coclear y os quiero contar un poco su historia desde que le diagnosticaron su sordera.
Cuando era pequeño nosotros notábamos que no oía bien. Le llevamos a un otorrino que nos decía por activa y por pasiva que oía perfectamente, que el motivo de que no hablara bien con 2 años era que necesitaba logopedia. A los tres años empezamos con logopedia y avanzó mucho, pero seguía sin percibir varios fonemas. A los cinco años de edad le llevamos a otro otorrino que nos mandó que le hicieran una audiometría. Mientras tanto se cae de la bici y le tienen que ingresar, y fue ahí cuando, al hacerle un TAC, le diagnostican Síndrome de Mondini.
Todo fue muy rápido, el otorrino dijo que era una sordera profunda en el oído derecho y que en el oído izquierdo tenía bastante audición, pero que seguramente la fuera perdiendo debido al Mondini. Le pusieron audífonos que le sirvieron de gran ayuda durante un año aproximadamente, pero a partir de esa fecha notábamos que el niño había perdido más audición. Fue entonces, con siete años, cuando le implantan el oído derecho en el Hospital Infantil Gregorio Marañón en Madrid. Al principio no sabían si se le iba a poder implantar debido a su Mondini, pero todo salió muy bien. Todavía recuerdo cuando le pusieron el procesador, lloraba porque decía que oía. Ya volvía la cara cuando se le llamaba, el sonido de cuando se sacude la ropa para tender, todo era extraordinario para él. En septiembre de este año le implantaron el oído izquierdo.
Académicamente es muy inteligente, aunque un poco vago jejeje. Siempre ha ido a un colegio normal, desde la guardería. Aprendió a leer a la vez que sus compañeros. Siempre aprobando sus asignaturas. Acaba de comenzar quinto de primaria.

También os quiero contar su gran afición: LAS MOTOS. Desde siempre quiso aprender a pilotar una moto, pero no sabíamos de ninguna escuela para ello. Hasta que hace un año y medio aproximadamente, a través de un amigo, nos pusimos en contacto con la Escuela de Motociclismo Adán Racing. Tanto su director, José Luis, como su monitor, Juan Carlos, nunca vieron como un problema la sordera de Hugo o un impedimento para subirse a una moto. Empezó pilotando una minimoto y todo muy bien, contento por el logro de subirse a una moto y experimentar lo que más le gusta hacer. Después de un año y dos meses empezó con una KAWA 65, aprendiendo a usar las marchas, y con una MINI GP 110. Aún no ha empezado a competir en esta categoría, pero todo llegará. Para nosotros el hecho de subirse a una moto ya es un logro para cualquier niño y en especial para él. El trato con sus compañeros es ejemplar, todos le apoyan, y le felicitan por su superación.
Con todo esto quiero hacer ver a todos los padres que todos los niños son capaces de realizar cualquier actividad que les guste, siempre con sus protecciones. No los podemos meter en una burbuja, tienen que saber vivir y ver que son niños especiales, no porque tengan sordera, sino porque pese a eso son unos campeones y son capaces de hacer cualquier cosa que se propongan. Tenemos que hacer ver a la sociedad en general que los problemas los tienen aquellas personas que no saben aceptar a niños con problemas, cualquiera que sea; la educación tiene que venir de parte de la familia en primer lugar, pasando por el profesorado. Hay que saber explicar a un niño porque otro niño lleva un procesador que le permite oír, no es un robot ni un bicho raro, ni un sordo de mierda. Es un niño que es igual que el que lleva gafas o el que necesita de una prótesis para poder andar. ¡TODOS SOMOS IGUALES!
