Mi pasión por el deporte

Javi

Francisco Javier, o Javi como le gustan que le llamen, socio 1701 y con 16 años, se proclamó, junto a su compañero Agustín Montiel, campeón del V Campeonato de España de Pádel para personas sordas el pasado mayo. Hemos querido fuera el propio Javi quién explicara su pasión por el deporte para animar a todos los implantados cocleares a que lo practiquen sin vacilación.

Hola amigos:

Soy Francisco Javier (Javi), vivo en Algeciras (Cádiz), tengo 16 años y estoy implantado en el oído izquierdo desde los 7 años y me dirijo a los amigos de AICE para contaros mi historia.

Desde pequeño (nací muy pequeño – 6 meses y medio de gestación) he tenido obligaciones a las que me llevaban mis padres, empezando por estimulación temprana, y más tarde logopedia (primero con la lengua de signos y después de implantarme, para la rehabilitación), además de los deberes que me mandaban Inma y Paqui en el colegio Buenos Aires de La Línea. Para ayudarme a descansar de tantas obligaciones, mis padres siempre me han llevado a hacer el deporte que he querido.

Empecé con la natación con 4 años, pero cuando llevaba 2 años dando vueltas a la piscina me cansé y le pedí a mi padre hacer atletismo. Allí íbamos tres tardes a la semana, aunque hiciera frío o calor, lloviera o hiciera sol. Al principio me gustaba bastante, pero también después de un tiempo me cansé de dar vueltas a la pista, así que le pedí a mi padre pasarme al fútbol. Aquí me divertía mucho, pero llegó un momento en que los partidos eran muy duros según nos hacíamos mayores (codazos, patadas, choques fuertes…) y a mí me daba un poco de miedo que me dieran en el implante y quedarme sin escuchar hasta que lo arreglaran. El primer procesador 3G se estropeaba mucho por el sudor, ahora con el CP810 aguanta mejor.

Además de estos deportes, desde los 5 años iba un par de veces a la semana a clases de tenis en un club enfrente de mi casa y, como cada vez tenía que estudiar más (ahora estoy en 3º de ESO) tuve que dejar los otros deportes. Hace unos 2 años probé a jugar al pádel porque mi madre empezó a dar clases y desde el primer momento me encantó, así que dejé el tenis y empecé a jugar al pádel. Me gusta mucho porque durante el tiempo que estoy jugando solo pienso en el partido y desconecto mucho, además de que conozco a mucha gente.

Desde ese momento, he ido dando clases un par de veces a la semana y jugando todo lo que los estudios me dejan. A veces partidos con otras tres personas, y otras veces solo peloteando con algún amigo, casi siempre con mi compi David Arana ¡con el que gané mi primer trofeo! ¡Qué alegría me dio! Desde entonces he jugado muchos torneos, casi siempre en clubs cerca de mi casa, pero el año pasado me federé y juego las pruebas de menores de la Federación Andaluza de Pádel que se hacen en Cádiz o provincias cercanas.

Si bien llevo implante, vivo en un ambiente de oyentes, porque aunque en el colegio como era de integración mis amigos eran la mayoría sordos, como vivimos en ciudades diferentes hemos perdido el contacto. Ahora mis amigos son todos oyentes, pero mis padres no han querido que olvidara que también formo parte de la Comunidad Sorda, y quisieron acercarme a ella por medio del deporte.

Donde vivimos no hay Asociación Deportiva de Sordos, así que por Facebook hablamos con el Club Deportivo de Sordos de Mijas (Málaga) y desde un principio me acogieron muy bien, jugando con ellos la Liga Pro Tour de Sordos de la Federación Andaluza de Deportes para Sordos 2012-2013. Lo único que tuve que hacer fue aprender los signos para la puntuación y poder entenderme con el resto de jugadores.

Los pasados 25 y 26 de mayo, en el Club La Reserva del Higuerón (Fuengirola, Málaga) y organizado por el Club Pádel-Soul con la Federación Española de Deportes para Sordos, se jugó el V Campeonato de España de Pádel para personas sordas.

Allí nos juntamos jugadores de toda España, con gente de Canarias, Valencia, Madrid, etc.… Se jugó con categoría absoluta en masculino y femenino. Y allí en medio estaba yo, el más joven de todos, pasándomelo pipa con el pádel y muy arropado por todos.

Lo pasé en grande, con partidos más difíciles y otros más fáciles, pero en todos con muy buen rollo entre los jugadores, porque aunque yo no manejo muy bien la lengua de signos, siempre hacemos lo posible para entendernos. En todos los rincones del club había gente hablando, riendo y pasándolo bien. Aquí la que triunfó fue mi hermana Candela de 6 años que se pudo bañar en la piscina del Club.

El domingo por la mañana, con mi compañero Agustín Montiel, llegamos a la final contra los campeones del año anterior (Yossef y Javi Medina). El partido fue muy duro (duró más de dos horas), y aunque empezamos perdiendo el primer set, conseguimos empatar y en el último set tuvimos que lucharlo porque íbamos 5-5 y al final ganamos 7-5. Fue muy emocionante y todo el mundo nos daba la enhorabuena, y para colmo nos dieron 3 trofeos, ¡Ya tengo el aparador lleno! Papá, ¡cómprame uno más grande!

Espero que os sirva mi historia, porque a pesar de los problemas que podamos tener, el deporte nos ayuda y sirve para olvidarnos de malos rollos, para conocer gente nueva y sobre todo divertirnos sin tener que ir de discotecas o botellones. Animaros y contactar con los clubs deportivos de sordos, a ver si en el siguiente Campeonato no soy el único implantado coclear que participa.

Javi , orgulloso recogiendo sus trofeos.
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