Vicente Marzal, de 24 años, nació sordo y casi no interactuaba con la gente hasta que se puso el implante coclear, a los 8 años. Describe su propia vida antes de oír y hacer una fuerte rehabilitación de logopedia, como la de un muerto viviente. Creía que los oyentes odiaban a los sordos porque no hacían el esfuerzo de hablar con él, así que prefirió encerrarse en su mundo. Para no aburrirse, se dedicaba a dibujar en libretas en incluso en algún libro, llevándose más de una reprimenda de profesores por no atender en clase. Sus padres lo apuntaron a una academia de dibujo, donde podía «escapar» de la carcelaria escuela diaria y convertir el arte en una forma de depurar sus miedos e inseguridades provocados por un entorno hostil.

Cuando era pequeño, su madre siempre le avisaba cuando se acercaban a un paso de cebra. Era fácil si había un semáforo, pero si no, su madre le avisaba tocándole cuándo cruzar, guiada no solo por la vista, sino también por el oído. Después de la operación, su madre dejó de tocarle, porque ahora ya oía y por tanto debía ser consciente de cuándo podía pasar o cuándo no. Para él, ese paso de cebra se convirtió en una forma de explicar el sonido y el silencio que tanto ha marcado su vida en el arte plástico y en dos y tres dimensiones. Por eso su primera exposición en solitario, inaugurada en Valencia los días 22 y 23 de mayo, se titulaba «¿El sonido se puede… ver?». Marzal clasifica la realidad que le rodea. A veces el blanco es el silencio y el negro el sonido, otras el blanco es la madre y el negro es el padre; la mezcla por lo tanto, tiene significado en sí mismo. Puede ser la realidad en la que todo se mezcla sin juntarse, un símbolo en sí mismo.
El implante coclear le cambió la vida, le abrió un abanico de posibilidades antes insospechadas, pero tuvo que luchar mucho. Dice que hay que ser fuerte «para poder escuchar, a los oyentes les parece algo normal, pero para nosotros es un esfuerzo. Es como vivir en la oscuridad y de pronto descubrir los colores, y eso te da la oportunidad de hacer más cosas, de ser mejor sordo».
Las obras que se muestran en el artículo, reproducen el momento del encendido del implante coclear, mostrando una explosión que libera el sonido que estaba atrapado en las células, así como da una sensación de peligro que produce el miedo a que el dispositivo delicado pueda llegar a romperse o a dejar de funcionar.
Él interpreta el sonido en sus lienzos tal y como los percibe a través de sus manos, de sus pies, etc. Su sordera, precisamente, se ha convertido en su musa. Realiza sus creaciones de noche, porque aunque cree que el whatsapp es una aplicación que le encanta, le dificulta su proceso creativo con tanto mensaje. Necesita silencio absoluto para concentrarse y es en esos pocos momentos en los que agradece ser sordo porque puede quitarse el implante y desconectarse del mundo para adentrarse en su mundo creativo.
Después de soñar cada noche durante meses en hacer esta exposición, lo consiguió el pasado mayo y junio en Valencia. A su modo de ver, a la ciudad levantina le falta arte y hay que enseñar a la gente y mostrarles que no es solo para las grandes ciudades., sino que «también podemos tenerlo cerca».

El Dr. Gisbert, jefe de la Unidad de Implantes Cocleares del Hospital de La Ribera, en Valencia, estuvo presente en el acto de inauguración, invitado por el que fue hace más de 15 años, su paciente. Encantado con la exposición, se mostraba orgulloso de Vicente por haber superado su discapacidad como poca gente , aún recibiendo el implante coclear tarde, y encima convirtiendo la sordera en su punto diferenciador con otros artistas.
Vicente, que ha estudiado en Florencia, Londres y Nueva York, ha ido aprendiendo al mismo tiempo un poco de sus idiomas en cada nueva aventura. Fotógrafo de moda profesional, trabaja para eventos puntuales de moda como la «Fashion Week Valencia» y para reportajes de las revistas Esquire, Tapas y Forbes.
Desde AICCV y la Federación AICE seguiremos la pista de este artista español y socio de nuestra entidad, deseando que tenga una merecida y larga trayectoria.



